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Domingo, 9 de octubre 2011, 03:45
Los arqueólogos y restauradores han logrado recuperar las edificaciones de los dos molinos harineros que fueron levantados en el siglo XVI y dieron el nombre popular a esa zona céntrica de Cartagena. Uno de ellos, al oeste de la colina, fue convertido en el siglo XVIII en una ermita donde se rendía culto a San Cristóbal. Posteriormente llegó a ser vivienda de una familia y, según la restauradora Izaskun Martínez, su interior estaba profusamente decorado. Las pinturas han sido recuperadas en parte y la estructura del molino, afianzada. En sus proximidades deben ser estudiadas con mayor detalle estructuras de un 'castellum aquae', conducciones para el almacenamiento y distribución de agua. En la parte baja de ese enclave, que se corresponde con la actual calle Honda, se conservan en buen estado restos que pertenecieron a las termas de la monumental Carthagonova.
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