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MAITE MARTÍN RUBIANES
Domingo, 10 de julio 2011, 07:44
Mi hijo es TDA, sin H. Es un trastorno de atención que provoca dificultades en la planificación, en la memoria a corto plazo, en la selección de información. Estos niños son inatentos, con dificultades para concentrarse. No tienen un problema de inteligencia sino de organización y autocontrol de la atención, de las emociones, de la conducta y la relación social. No son más torpes que otros, pero sí necesitan un profesor que se implique, se preocupe, sepa estimularlos y utilice refuerzos positivos. Continuamente necesitan que se les reconozca su esfuerzo, se les motive y sobre todo se les valoren y acepten.
Luis Rojas Marcos, célebre TDAH, dijo en una ocasión que en su vida tuvo dos ángeles: su madre y una profesora que creyó en él. Tras 13 años en el colegio nos vemos obligados a buscar ese 'ángel' en otro centro. Es muy fácil educar a niños sin problemas pero la vocación y la profesionalidad se demuestra en todos los campos. Los TDAH son diamantes en bruto, tan solo necesitan cruzarse en su camino con quien sepa tallarles.
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