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Antonio González Barnés, periodista y ex concejal. :: JUAN LEAL
«Sólo echo en falta fuerzas al andar y tiempo para crear»
Antonio González Barnés | Periodista

«Sólo echo en falta fuerzas al andar y tiempo para crear»

Arropado por Enrique Ponce, Carlos Egea y Cámara, presenta esta tarde su obra 'Muletazos'

FRANCISCO OJADOS

Lunes, 6 de septiembre 2010, 13:13

Antonio González Barnés presenta hoy el libro 'Muletazos', un compendio de artículos editados en prensa en los últimos veinte años. Comenzó en la profesión muy joven. «Con dieciséis años comencé en Radio Juventud de la mano de Pedro Sastre haciendo entrevistas. Recabábamos la opinión de los tres toreros antes del paseíllo y al finalizar el festejo, preguntaba a personajes de la talla de Luis Miguel Dominguín. Yo era un crío y me temblaban las piernas», recuerda.

-La afición le viene desde muy pequeño.

-En casa siempre ha estado presente el toro. Desde crío he estado viendo pintar a mi padre (Conte) debajo de un árbol en el patio de caballos de la plaza de Murcia, he jugado allí; muchos cuadros de mi padre eran de toros. De pequeñito me regalaron un traje de torear y la afición siempre la he llevado en el cuerpo.

-No sólo hizo toros, también informó de fútbol.

-Sí. Hice fútbol porque en esta Región no se puede vivir de la crítica taurina exclusivamente. No estamos en Madrid, con cincuenta corridas de toros al año. Crítica taurina llevo haciendo 38 años. No es ninguna broma.

-Y llegó la política, ¿cómo derivó hasta la vida pública?

- Yo nunca me he considerado un político. Soy un murciano que ha tenido la suerte de poder trabajar por la ciudad a la que quiero y hacer aquello que me gusta. Eso es algo que le tengo que agradecer a la vida. Hubo un momento en que creí que podía y debía hacer cosas por esta ciudad... y se presentó la oportunidad y no lo dudé ni un momento.

-Fueron muchos años. ¿Cuál es la valoración que hace de ellos?

-La política significó para mí ver los toros desde la barrera. No considero la política como poder, porque el poder lo tenía creando opinión. Desde esa visión, tomando unas siglas en las que crees, aunque no milites, unas ideas en las que crees y sobre todo con unos objetivos personales de conseguir cosas, paulatinamente, con trabajo e ilusión, se van consiguiendo las metas. La única diferencia es que me daba vergüenza que me saludaran los guardias municipales por la calle.

- ¿Qué tuvo más: momentos de felicidad o de tristeza?

- Momentos de satisfacción y de también frustración plena, y de reponerse rápido. Lo que pedía Arquímides para mover el mundo no era una palanca, era dinero, y para sacar adelante ideas en la política, se necesita dinero. Cuando quieres hacer cosas y se llaman equis euros, te frustras al principio, pero luego entiendes que esos euros son necesarios en otras cosas.

-¿La política le dejó más amigos o enemigos?

- Enemigos muy pocos, por no decir ninguno. Amigos muchos, que es el gran beneficio que me he llevado de la política. Cuando dejas la vida pública te das cuentas perfectamente quién ha sido tu amigo por ser cargo público y te sirve para valorar a aquellos que merecen la pena y a aquellos que nunca merecerán la pena.

- ¿Le quedan ganas de volver a la política, en la Comunidad Autónoma por ejemplo?

-Si vuelvo a la política sería en la municipal, que es la más inmediata. Yo por Cámara, por el PP y por Murcia, si mañana llaman a mi puerta, mi puerta está abierta, no con las facultades de hace quince años, que por desgracia no las tengo al dejarme muchas de ellas en el camino, pero sí con las ideas, que siempre las he tenido. Yo siempre dije que de Barnés nadie podría decir que se iría de la política por un escándalo público, por estafa o por un escándalo social. Barnés sólo se iría, sin que lo echaran, por dos razones, por una razón física o porque la faltaran las ideas. Si faltaba alguna de las dos lo más honesto con los votantes era dejar paso otro.

-Y faltaron las fuerzas...

-Llegó la razón física; la mental, no. Sigo creando igual, tengo ideas y proyectos para Murcia que superarían los de antes, y capacidad para seguir imaginando tendría la misma o más que antes. Por consiguiente, si llega el momento y se me llama, que no es competencia mía, yo hablaría y diría que encantado, pero antes los médicos y mi familia me tendrían que dar permiso, por si no interesa ir a morirme a los dos días de estar ahí, y que donde me meta me permita vivir y que me salga bien.

- Vio el túnel muy cerca. ¿Eso cambia la vida?

-Es que mi vida ha cambiado. Yo no soy el que era. He ganado en percepción de valores lo que no he ganado en treinta o cuarenta años. Se aprecian todos los detalles.

-¿Qué echa de menos de lo que no puede hacer?

-Facultades al caminar. Ganarle tiempo al tiempo. Necesitaría más tiempo al cabo el día para crear. También es cierto que estoy pasando factura a cincuenta años en los que he llevado un ritmo tremendo. Es el descanso del guerrero.

-Pero no se resigna.

-No. Me sublevo. Y cuando me encuentro mejor, me desboco.

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