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MUY BIEN RECIBIDA. La cantaora Nazaret Cala, durante su actuación del jueves en el Festival del Cante Flamenco de Lo Ferro. / PABLO SÁNCHEZ / AGM
Un melón con muchas pepitas
FESTIVAL DE FLAMENCO LO FERRO

Un melón con muchas pepitas

El Festival rindió su homenaje al locutor de radio Jesús Sancho

PATRICIO PEÑALVER

Sábado, 25 de agosto 2007, 19:40

En la noche del pasado viernes se iniciaba la primera de las semifinales del XXVIII Festival Internacional de Cante Flamenco de lo Ferro; comenzaba, pues, la verdadera esencia del Festival con la participación de los primeros concursantes: cuatro cantaores y dos cantaoras que aspiraban al máximo premio: Melón de Oro dotado con dos kilos de las antiguas pesetas. No dirán que no es una buena tajada.

Ahora que acaban de encontrar un barco del siglo I antes de Cristo en el Puerto de Cartagena, entiende uno que la ordenación de las ediciones de los festivales se ponga en número romanos. 28 años cumple ahora el de Lo Ferro y recién cumplió 47 el de La Unión, dos festivales primos hermanos con sus particularidades y sus señas de identidad propias que ya le caracteriza en el planeta de los cabales. Dos festivales que tienen unas aficiones distintas y muy bien avenidas, como así lo demuestra el hecho de que la otra noche se acercara el alcalde de La Unión, Francisco Bernabé y su concejal de Cultura, Julio García Cegarra, entre otros ediles, y compartieran las actuaciones con el alcalde de Torre Pacheco, Daniel García Madrid y su concejal de Cultura, Antonio Madrid.

Un par de horas antes, los seis concursantes habían asistido expectantes al sorteo del orden de actuación, pues no es lo mismo salir en primer lugar para romper el hielo, que cerrar el círculo con las agujas del reloj en horas más calientes. Aunque la espera se hace más llevadera con los refrigerios y las viandas del Mesón Melón de Oro que comandan Juan Antonio Rodríguez y su hija Lidia Rodríguez, junto al recinto.

Viejos conocidos

Y le tocó abrir la velada a la gaditana Nazaret Cala que cantó romera, malagueña y seguiriya. Continuaron Juan Fuentes Pavón, de Linares, que lo hizo por ferreña, soleá y tangos. Paco El taxista, de Madrid, que interpretó alegrías, taranto y petenera. Montse Pérez, de Almería, que cantó granaína, seguiriya y milonga. Manuel de Palma, de Granada, que hizo granaína y media, vidalita y soleá. Y cerró Pedro Cintas, de Badajoz, cantando por tonás, malagueñas y cantiñas.

Con un público caliente, aunque la temperatura de la noche era demasiado fresquita, tirando por momentos a fría, que comenzaba a hacer sus primeras cábalas sobre los ganadores. No lo va a tener fácil el jurado. Salvo algunas excepciones los concursantes ya son viejos conocidos, algunos ya han estado rozando el momento de gloria y algún que otro ya tiene el primer premio y aspira a revalidarlo. En esta primera noche las puntuaciones estaban muy igualadas. Todos aspiraban a sacar la mejor de la tajada del melón. Sin embargo, este melón no se reparte, este sabroso melón solamente lo saborea uno o una, con todas sus pepitas de oro. No hay más cera que la arde.

Muchos y buenos aficionados se desplazaron a Lo Ferro, como el promotor de viviendas Juan Carrasco y su hermano Andrés Carrasco, profesor y presidente del Casino de Aljucer, que tienen para ese Ateneo un sugerente programa de actividades culturales previstas, en las que también priman las flamencas. Como Florencio Gómez de Valcárcel, médico especializado en pediatría, o el carnicero Rufo, que tanto sabe de carnes como de cantes.

Este año el festival homenajea a Jérez de la Frontera, y hasta aquí llegó muy diligente y sutil, su alcaldesa Pilar Sánchez Muñoz del PSOE que consiguió en las pasadas elecciones una rotunda mayoría absoluta, acompañada de varios ediles, entre los que destacaba la eficiente concejal de Cultura Loli Barroso de dicho ayuntamiento, que además es Delegada de Cultura del Patronato de la Junta de Andalucía.

Excelente locutor

Y también este año el Festival quería tributar su homenaje al locutor de radio Jesús Sancho, Gramolero mayor del reino, que lleva la friolera de 26 años presentando este Festival, casi tantos como Pepe Franco, el más antiguo fotógrafo de los que cubren este evento. A Jesús Sancho, muy merecidamente, se le entregaba la máxima condecoración: una medalla que le entregaba el alcalde de Torre Pacheco Daniel García Madrid, ante la presencia del director del Festival Francisco Aparicio. El excelente locutor, muy emocionado decía: «Estoy acostumbrado a dominar las emociones, sin embargo, hoy para mí es una noche muy especial y la emoción me domina a mí. Y se lo tengo que agradecer a Sebastián Escudero, el padre de la criatura de este Festival, por la oportunidad que me dio. Desde entonces he visto la evolución año tras año y he hecho muchos amigos».

Y les llegaba el turno a los artistas invitados: La bailaora, coreógrafa y profesora Raquel Peña, holandesa de nacimiento de padre cordobés, que ha trabajado con las figuras más grandes del flamenco, bailaba por primera vez una ferreña, como estreno mundial, después de hacer un esplendido solo de castañuelas. Y Juan Horacio el Taranto, que después de toda su carrera acompañando a la guitarra, ahora ha dado el salto como cantaor festero, que con mucha gracia y poderío, presentaba rumbas de su disco Para Changokí-Gongó. Y con mucha rumbera acabó la cosa.

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