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EFE
Jueves, 12 de abril 2007, 03:24
El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, manifestó ayer que su postura respecto al trasvase del Ebro «es la que dice el Estatuto de Autonomía de Aragón, que se está debatiendo en este momento y que está consensuado entre el PP y el PSOE», y que «es la misma que todos los presidentes del PP de las distintas comunidades autónomas aprobamos en una reunión» en la sede central del PP en Madrid.
Rajoy se pronunció así en una rueda de prensa que ofreció en Zaragoza; ciudad que visitó ayer para participar en el acto oficial de presentación del candidato del PP a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Gustavo Alcalde, y a la Alcaldía de Zaragoza, Domingo Buesa.
El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, pidió el martes al líder del PP que aprovechara su visita a Zaragoza para aclarar la postura de su partido respecto al trasvase del Ebro. Rajoy, que dijo no querer entrar en polémicas con Iglesias, respondió que «lo importante es que el Gobierno explique si va a hacer algo, porque llevan varios años y no han resuelto nada».
Para el presidente del PP, «sería importante conocer la posición del Gobierno de España, del Gobierno de Aragón y de quienes les apoyan porque en este asunto del agua el resumen de las actuaciones a lo largo de estos últimos años se resumen en una palabra: nada, que es de las cosas más sorprendentes que he visto en mi vida».
Rajoy criticó que «no hayan hecho nada, ni en Aragón, ni fuera de Aragón». «Agua para nadie -agregó-, ni para los de Aragón ni de fuera Aragón; ésta es la quintaesencia de la eficacia de dos gobiernos que son del mismo color político».
El líder popular estimó que «el problema del agua en Aragón no se ha resuelto porque no se han hecho las obras del Pacto del Agua en Aragón». Además, se refirió «al plan de protección especial para el Ebro, que anunció a bombo y platillo en el año 2003 el presidente del Gobierno de Aragón. ¿Qué ha pasado con ese asunto? ¿Por qué no se ha cumplido esa promesa? ¿Por qué no se ha hecho nada?», se interesó Rajoy.
Otra política tras el 27-M
El vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, opinó ayer que, pasadas las elecciones del 27 de mayo, las comunidades del Levante deben trasladar a sus ciudadanos un planteamiento de futuro serio y solvente sobre el uso y la obtención del agua.
García-Page hizo estas consideraciones en la rueda de prensa en la que informó de los acuerdos del Consejo de Gobierno, donde consideró «razonable» que a los dirigentes de Murcia y de la Comunidad Valenciana les cueste renunciar al agua del Tajo, «que está tirada de precio y que pagamos entre todos».
A su juicio, es normal «que quieran todo el agua del Tajo, del Ebro y, si mañana les dejan, del Duero», pero el análisis de las decisiones del Ministerio de Medio Ambiente y de las Confederaciones Hidrográficas permiten concluir «que el cambio sustancial que promovemos de la política hidráulica va por muy buen camino». Recordó que la UE obligará a sus miembros a un giro en la concepción de la política hidráulica a partir de 2015.
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