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No se les puede reprochar que salieran corriendo a comprarla después de que el expresidente Mariano Rajoy la luciera en el debate de la moción, puesto que la ya famosa corbata de la firma cartagenera Pequeña Moma se agotó en solo 48 horas. Pero lo cierto es que la prenda -de 29,99 euros, y de nuevo a la venta en la web- marcó ayer tendencia en el Centro Cultural Infanta Elena de Alcantarilla, vestida, entre otros invitados, por el diputado del PP Javier Ruano y por el aún presidente de la Autoridad Portuaria, Joaquín Segado.
Pero sobre los vestidos estupendos de las consejeras y diputadas de uno y otro signo, los originales gemelos con 'vespas' de Pedro Rivera, o la exclusiva corbata del pintor Pedro Cano -las firma una amiga checoslovaca- brilló ayer la elegancia innata del trovero 'Tío Juan Rita', quien se metió al auditorio en el bolsillo con sus repentizaciones arriba y abajo del escenario. Hecho un pincel a sus 106 años con su traje mil rallas y su elegante sombrero, Juan Tudela Piernas y su cuadrilla de Aledo pusieron en pie al público que ayer llenó el auditorio de Alcantarilla. «Ahora mismo estoy pensando, que el corazón se me pone muy blando, dando un viva a la Región», remató el trovero, uno de los distinguidos con las Medallas de Oro de la Región, que llevaron hasta Alcantarilla al presidente de la Croem (quiso repartir el premio, con elocuentes gestos, desde el escenario con todos los que le han precedido en el cargo), una buena representación del Conservatorio Superior de Música Manuel Massotti Littel (su grupo de viento ofreció una deliciosa interpretación de la 'Suite Capriol' de Peter Warlock), la Organización Nacional de Ciegos Españoles, y al único cocinero con dos estrellas Michelin de la Región, Pablo González-Conejero Hilla.
Los tres hijos del emprendedor, Pablo, Martina y Elena (ellas sí que marcaron tendencia con sus diademas de globos de colores reciclados y ganchillo); y su orgullosa madre, Matilde Hilla, le acompañaron en una mañana que amaneció nublada, mojó a los invitados con una ligera lluvia que les apresuró a entrar al auditorio justo cuando los organizadores les conminaban a hacerlo, y se despidió con un sol radiante, que en realidad fue una invitación para salir corriendo hacia la playa a las doce del mediodía.
Los que no cogieron carretera -entre ellos, los rectores de la Universidad de Murcia y la Politécnica de Cartagena, José Luján y Alejandro Díaz Morcillo; y el Fiscal Superior de la Región, José Luis Díaz Manzanera, que se excusó pronto para hacer deporte- se quedaron para compartir un vino en el centro de mayores de Alcantarilla, con su alcalde, Joaquín Buendía, en el papel de anfitrión de su municipio, adornado con banderas de España en los balcones.
La defensa de la unidad de España, encarnada en la corbata de honor que le fue impuesta simbólicamente a la bandera de la premiada Academia General del Aire de San Javier, encontró su espacio en el auditorio, que aplaudió la interpretación del himno nacional con una ovación larga y cerrada y el auditorio puesto en pie.
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