Borrar
José Óscar López, ayer, en una cafetería del murciano barrio del Carmen.
«Escribí en estado de casi hipnosis»
Las palabras Lo que desea Algo positivo Una sorpresa

«Escribí en estado de casi hipnosis»

José Óscar López Escritor. El narrador y poeta murciano, autor de 'Los monos insomnes' y 'Vigilia del asesino', publica 'Llegada a las islas'

Antonio Arco

Miércoles, 8 de abril 2015, 12:13

Describe José Óscar López (Murcia, 1973) días de sol que duran una eternidad, ideas frías como peces, historias de músicos y diablos que se conocen en clubs de jazz del Sáhara; logra con sus versos que parezca que conduces por un pueblo fantasma, y que te encuentres con muchachas que mean acuclilladas entre los coches o, también, con jacarandas en flor. Todo eso y mucho más sucede en 'Llegada a las islas', el complejo, poderoso y extraño libro de prosa y verso que ha publicado el escritor murciano en Baile de Sol Ediciones.

-¿Fue antes la tortuga o su caparazón?

-Ojalá que el caparazón, porque sin caparazón no hay tortuga. Y si la hay, está jodida. Pintan bastos, ahí afuera.

-¿De qué hablamos cuando hablamos de lo hermoso o de lo triste, en ese tiempo abierto al fin para el descanso y que no logra descansarnos?

-De cualquier cosa, porque al final las palabras no tratan más que de las personas que nos agitamos debajo.

-¿Qué palabras rodearía con un círculo porque le importan todavía?

-Los nombres de las personas que quiero. Las que sirvan para entendernos con los demás. Y las que puedan servirnos como regalo a los demás. De esto último, exactamente, creo que es de lo que trata esa actividad tan extraña y tan de encerrarse como es la escritura. Tantas horas de encierro y soledad para llegar mejor a tus semejantes, es de locos.

-¿Y ahora qué?

-Que menudo calor, de repente. Habrá que buscar la sombra, y descansar todo lo que se pueda para, enseguida, volver a la carga todo lo que se pueda. Llevaba como doce años sin publicar nada y de pronto he publicado tres libros casi seguidos, dos poemarios y un libro de relatos, ¡traigo los deberes hechos! También he terminado una novela que me ha llevado eso, doce años terminar. Ir encajando todas sus piezas, todas las rarezas que se me iban ocurriendo, cribarlas, corregirlas, todo poco a poco pero de forma ininterrumpida. ¡Más de una cuarta parte de mi vida, se me ha ido con ella! Va a parecer que he escrito un Ulises o algo así, y para nada, es solo un poquito kafkiana, pero fácil de leer, espero. Y con mucho suspense, hasta el final. A ver si alguien me la quiere publicar. En fin, que llevo unos cuantos años sin parar y ahora, la verdad, necesito descansar un poco. Todo lo que me deje mi hijo, que está en edad de dejar descansar muy poco a su madre y a mí.

-¿Qué está usted deseando experimentar?

-Una vida larga, para ver crecer a mi hijo.

-¿Cómo se defiende del día a día?

-Con toda la alegría que puedo. Con mucho café. Y con amor, aunque suene cursi; como escribe Shakespeare, «Te amo, y si no te amo vuelve el caos». Y en cuanto puedo, me escapo al recreo portátil de mi cuaderno.

-¿Qué es lo mejor de todo?

-Que todo pasa. Porque lo nuestro es pasar.

-¿Cómo reconocer los días verdaderos?

-La gente sonríe a tu alrededor. Parece que has hecho bien aquello que intentas hacer. Y hay cosas que te sorprenden. Que las cosas te asombren para bien, esa es la forma que tienen las cosas de sonreír.

-¿Qué le hiere?

-El malentendido, la maldad deliberada.

-¿Qué sueños habitan en 'estas islas suyas'?

-Pesadillas que acaban bien por un puro empeñarse. Una oración agnóstica. El libro surgió de un momento difícil y confuso para mí, hace ya once años. Escribí en estado de casi hipnosis el primer y largo poema, y creo que ahí está todo el futuro libro condensado. Bueno, y a continuación escribí el segundo, mucho más breve, que trata de una enfermera con el rostro de la musa de Homero que viene en ayuda del poeta. Unos meses después, decidí tirar del hilo de esos dos poemas hasta hacer un libro. Y esas son las circunstancias de la creación del libro. Para cualquier otra descripción, tendrá que decidir el lector.

-¿Qué le resulta esperanzador?

-Que resistimos pese a todo y el mundo sigue ahí, y mira que es improbable.

-¿Podemos o ni eso?

-Nos podan una y otra vez. Unos y otros. De momento, podemos y debemos estar muy cabreados.

-A veces llueve y ¿otras veces qué pasa?

-Pasa que no hay dos palabras más peligrosas para un poema que lluvia y corazón, y yo las he metido en varios poemas de mi libro. ¡Viva la vida peligrosa!

-¿Qué le espera en puerto?

-Más viajes, como a cualquiera. El fin de un viaje es siempre el principio de otro viaje.

Como zombis

José Óscar López, en el plano literario, está feliz por partida triple: triple género, triple expectativa, triple público y triple vértigo. Tras ver la luz su libro de relatos 'Los monos insomnes' (Chiado Editorial), llegó 'Vigilia del asesino', un largo poema de viajes que no te deja que te duermas. En él, la aventura empieza en Singapur, «ciudad de rascacielos futuristas / y ganchos carniceros». Y allí, cuenta el poeta que vio «atardeceres radiactivos» y «a los hombres caminando como zombis / hacia lugares más allá de donde yo podía ver, / con sus costumbres más allá / de toda comprensión». Y confiesa: «Demasiado borracho / para sacar ninguna conclusión, / he regresado al dormitorio. / Aviones, dormitorios». Después viajamos a «Bangkok, / cuarenta grados a la sombra. / He visto al fin la luz, / luego he cerrado las persianas. / 12. / Busqué con desesperación / una salida de este infierno / y solo así encontré esta casa, / una casa precaria / que, sin embargo, hoy / me va a ser suficiente». Ese mismo día, José Óscar López escribió todas esas palabras... «para nadie». ¡Gracias! Y, finalmente, de momento, está en las librerías 'Llegada a las islas'. Ellas siempre nos esperan: como vientres, como lechos, pacientemente.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

laverdad «Escribí en estado de casi hipnosis»