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MANUEL MADRID
Domingo, 7 de junio 2015, 10:16
Los chicos del centro Centauro Quirón tienen, como el vaquero Tom Booker, un don especial para hablar y curar a los caballos. El curtido Robert Redford interpretaba y dirigía aquella historia de amor, libertad y superación protagonizada por una muchacha de 13 años que había perdido una pierna en un accidente mientras montaba a su caballo, un purasangre de nombre 'Pilgrim', y su madre, que decidió contratar los servicios de un susurrador para recuperar la relación con su hija con el pretexto de domar al animal.
El parque regional El Valle-Carrascoy no tiene nada que recuerde a las vaguadas de Montana, pero en estas pinosas elevaciones hay un grupo de 'zagalicos' que, con titánicos esfuerzos, protagonizan una epopeya digna de llevar a la gran pantalla. En el paraje de Las Canteras están devolviendo a la vida con pienso, forraje y muchas caricias a una decena de los 39 caballos que hace 10 meses fueron hallados en estado de delgadez extrema (caquexia) en una finca en el término de Mula en el marco de la 'operación Jinete', desarrollada por el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) en colaboración con el Servicio de Sanidad Animal de la Comunidad Autónoma.
Centauro Quirón, centro especializado en terapias con animales, ha puesto en marcha un programa para apadrinar a los equinos recuperados, con aportaciones solidarias a partir de 5 euros, que se destinan a la manutención y alimentación. Los padrinos y madrinas, a cambio, pueden subir cada vez que lo deseen a alimentarlos y dar paseos con ellos, enseñarse a montar y disfrutar de sus relinches cada vez que los cepillan o les premian con zanahorias.
La última persona en adherirse al programa ha sido Elvira Ataz, estudiante de Traducción e Interpretación de 18 años, que colabora con la asociación aportando 60 euros al mes. Su recompensa es una yegua blanca con pecas que responde al nombre de 'Nebraska'. No saben la edad que tiene, ya que ninguno de los caballos que llegaron de Mula vino con 'DNI', pero no le echan más de dos años y medio. Está nerviosa. Cocea cuando ve a extraños. Pero Elvira ha empezado a ganársela. «La siento como si fuera mía. Vengo a montarla, le doy mimos y le compro cosas que le gustan. ¡Las zanahorias le vuelven loca!». Esta murciana está contando los días para poder montarla. «Le estamos dando cuerda para que se acostumbre a mantener el ritmo. De momento, estoy probando con la mantilla y el cinchuelo para que se acostumbre a llevar algo encima, y enseguida probaremos con la silla. Tiene que aclimatarse. El día que la monte va a depender de ella».
Gastos veterinarios elevados
Entre los 39 matalones desahuciados el verano pasado había tres sementales, 23 yeguas y 13 potros. De la finca salieron 38 con vida. Aunque se barajó la opción del sacrificio, la protectora Scooby de Medina del Campo (Valladolid) se quedó con 26 y el resto (12) fueron rescatados para el proyecto Centauro Quirón. «Dos de los potros nos llegaron en tan mal estado que no sobrevivieron. Y los que lo hicieron nunca llegarán a ser caballos porque todos tienen patologías por la malnutrición». Así se expresa Pedro Ferrer, coordinador del centro, que destina sus beneficios empresariales, «que no tenemos», al rescate de animales: «En principio nos hemos quedado siempre con aquellos animales que podemos mantener bien, pero este caso es distinto, los gastos veterinarios que tenemos son muy altos, y encontramos que una manera de hacerles frente era a través de apadrinamientos. Mucha gente tiene el sueño de un caballo, pero no sabe cómo conseguirlo ni dónde intentarlo. Y aquí estamos dando esa posibilidad a la gente a partir de microaportaciones para cubrir los gastos de manutención». Esos gastos alcanzan como mínimo los 130 euros por animal, por lo que un mismo caballo puede tener varios padrinos. Pablo Montoya, de 26 años, y su novia están dando todo el cariño que pueden a 'Ulises', un potro revoltoso con el pelaje del color de una cáscara de avellana. «Por su comportamiento pareciera que tiene meses, pero debe tener dos años». Pablo es profesor de equitación y guía en el centro y tiene otros dos caballos para desfogarse brincando, pero con 'Ulises' aún le tocará esperar un tiempo.
A Centauro Quirón llegaron también en muy malas condiciones 'Pandora', 'Sombra', 'Karma', 'Roble', 'Centauro' y 'Homero', pero el más frágil de todos, y el más mimado, es 'Peluso', un potrito que se deja acariciar en cuanto aparece en el establo Pedro. «'Peluso' fue el ejemplar que peor vino aquí. Ahora se ha recuperado bastante, pero todavía le queda mucho tiempo. Nunca va a poder ser montado porque se le chocan las patas traseras, tiene taquicardias y mala respiración, y tememos que no vaya a llegar a la edad adulta por los antecedentes que hemos conocido. Aquí tiene una vida supercalmada, no puede hacer ejercicios y vive la vida». 'Peluso' parece que le escucha y, agradecido, le rodea y restriega el lomo con la barriga de su salvador.
El caso de Mula sigue coleando en los tribunales -la Guardia Civil imputó al propietario y al empleado de la explotación un presunto delito de maltrato animal-, pero en Centauro Quirón aseguran que este tipo de situaciones no son hechos aislados. Desde el comienzo de la crisis se han incrementado los abandonos y, por consiguiente, los delitos por supuesto maltrato animal. Y las estadísticas no se han detenido. Según Centauro Quirón, todos los meses hay avisos nuevos y, de hecho, la organización está en alerta ante cualquier posible notificación.
Tanto este centro murciano como la protectora vallisoletana Scooby son depositarios judiciales de los jamelgos rescatados en Mula durante el tiempo que dure el proceso judicial por delito de maltrato animal. En Scooby son conscientes de que estos procesos suelen demorarse varios años, de ahí que también en su caso hayan tenido que recurrir a la colaboración ciudadana para costear la recuperación y mantenimiento de los corceles adoptando o apadrinándolos o bien haciendo donativos. El coordinador de Centauro Quirón expone que no todos los ejemplares han necesitado asistencia veterinaria posterior, pero hay algunos potros y yeguas en los que ya se han invertido más de 3.000, 4.000 y 5.000 euros en tratamientos, como es el caso de 'Peluso'. En uno de ellos incluso se requirió intervención quirúrgica, valorada en 8.000 euros. «Antes de la crisis no se regalaban caballos. Ahora nos estamos encontrado situaciones indeseables como éstas y desde el primer momento no nos lo pensamos y estuvimos allí alimentándolos y asistiéndolos hasta que logramos sacarlos».
El centro ecuestre de El Valle es conocido por la equinoterapia o hipoterapia, un tipo de terapia que concibe al caballo como medio integrador, rehabilitador y reeducador. Pero también por su faceta más altruista, la de rescatar ejemplares abandonados o malnutridos. «Es como cerrar un bucle. Rescatamos caballos y los caballos acaban ayudando a las personas a recuperarse», se emociona Pablo, mientras observa en la pista a Elvira dando cuerda a 'Nebraska'. «La gente de Murcia viene a conocer el proyecto y participa en los paseos que organizamos por el monte -20 euros una ruta de 45 minutos y 35 euros por hora y media-, y hay quien se ha animado a regalar esta experiencia. Estamos convencidos de que quien trata a un caballo acaba siendo mejor persona».
'Nebraska' ha logrado su zanahoria y Elvira está feliz. Si por ella fuera no se iría de este lugar. Querría pasar la noche susurrándole cosas bonitas.
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