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José Alberto González
Viernes, 10 de marzo 2017, 01:23
«Hay que despejar todas las dudas y asegurarse al cien por cien de que las arenas no están contaminadas por trazas de elementos como el arsénico, el plomo y el zinc. Añadir un sustrato contaminado a una zona que no lo está podría contaminarla. Y, por el principio de precaución, ante la existencia de dudas razonables, hay que tener la máxima cautela y no introducir ningún tipo de material en las playas, hasta tener claro que no hay restos de metales en niveles significativos».
Éste es el mensaje que el profesor de Edafología y Química Agrícola de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) Gregorio García, especialista en ingeniería de la Tierra y de recursos geominero, lanzó ayer ante la polémica surgida por un análisis que declara no aptas para la regeneración de playas en el Mar Menor las arenas extraídas en las últimas semanas por el Ministerio de Medio Ambiente en los canales de Marchamalo (Cartagena) y el Estacio (San Javier).
García recordó que una tesis doctoral defendida en la UPCT a finales del año pasado por la bióloga Ana Muñoz Vera, bajo su dirección, concluye que algunas partes del Mar Menor presenta altas tasas de sedimentos provenientes de la cercana zona minera de Cartagena-La Unión. El ingeniero añadió que la zona comprendida entre el Vivero de La Manga y Marchamalo es una de las de mayor concentración de residuos como lomo, zinc y arsénico del Mar Menor. García indicó también que unas tareas de regeneración entre Marchamalo y Veneziola tuvieron como consecuencia la transferencia de material con trazas de restos mineros.
El informe que ha despertado esta reacción desde la UPCT ha sido realizado por Laboratorios Munuera por petición de una de las empresas contratadas por el Ministerio a través de la Demarcación de Costas del Estado en la Región. En él se establece que el material sacado con máquinas de la gola Marchamalo en febrero «presenta altos niveles de arsénico, cadmio, plomo y zinc, por lo cual se consideran no aptas para la regeneración de playas».
Tres colectivos se movilizan
Eso sí, añade este laboratorio acreditado, «atendiendo a la normativa de referencia» las arenas «podrían ser aptas, siempre y cuando los niveles de los contaminantes no superan los niveles medios a los existentes en las arenas de la playa receptora». El estudio, solicitado por Avance y Desarrollo de Obras SL, añade que las arenas «se ven condicionadas por la detección de contaminación fecal». Eso sí, «podrían ser aptas siempre y cuando se sometan a un proceso de secado que permita la eliminación de la carga microbiológica».
Ante el revuelo formado por este análisis, de fecha 3 de marzo y al que accedido el periódico, la respuesta del Ministerio y de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma fue rechazar esas conclusiones. El material analizado, coincidieron, procede no de la parte del Mar Menor sino del Mediterráneo. «El informe del laboratorio que analiza para Costas las arenas corresponde a arenas de otras zonas, y en ningún caso a la Gola de Mar Menor», aseguró un portavoz del Ministerio. Y añadió: «La Universidad de Murcia ha confirmado a Costas que el informe no se ha realizado con la metodología requerida y que va a ser revisado».
Desde el Ministerio aseguraron que la arena «prevista para destinarse a la regeneración de las playas sí que procede de la gola del Mar Menor y cumple con todas las garantías ambientales y sanitarias para su utilización». Y recordaron que «todavía no se ha vertido arena en las playas del Mar Menor, dado que se secando, antes de proceder a su vertido en las playas».
«Se ha exigido por parte del Ministerio al laboratorio una rectificación. Los datos que aparecen no son ciertos. Quiero ser muy taxativa en este tema, porque es importante aclararlo cuanto antes: la arena extraída de la gola de Marchamalo no tiene ningún problema para poder ser utilizada en las playas. Vamos a esperar a que esa rectificación se produzca cuanto antes, pero quiero trasladar tranquilidad máxima», remarcó la consejera autonómica de Medio Ambiente, Adela Martínez-Cachá.
Esta responsable del Gobierno regional, quien se reunió en el Palacio Aguirre de Cartagena con el subdirector general para la Protección de las Costas del Ministerio, Ángel Muñoz Cubillo, y con el catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia (UMU) y portavoz del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor, Ángel Pérez Ruzafa, calificó lo ocurrido de «sorprendente».
«Vamos a esperar a que el propio laboratorio rectifique. El informe de la Universidad de Murcia pone de manifiesto que es arena apta», abundó la consejera, que a través de una portavoz indicó que el estudio de la UMU, y que no fue facilitado, es del departamento de Química Inorgánica.
Fuentes de Laboratorios Munuera indicaron que había habido «unas confusiones bastante lamentables», y se remitieron a un comunicado de prensa que al final no fue emitido. Por su parte, las asociaciones ANSE y Ecologistas en Acción exigieron hacer público el informe de la UMU y aclarar lo ocurrido. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y su comarca anunció, además, que trasladaría el asunto a la Fiscalía.
Objetivo Semana Santa
Mientras en el litoral de Cartagena avanza la reposición con arena de canteras de Alicante, para la parte norte de la laguna (San Javier y Los Alcázares) se prevé que todo esté listo para la temporada turística de Semana Santa, a mediados de abril. «Se está trabajando prácticamente a contrarreloj, para llegar a tiempo a la Semana Santa. Era el compromiso del Ministerio y de los alcaldes. Los trabajos van bien y trabaja incluso los fines de semana», dijo Martínez-Cachá.
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