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Antonio Carbonell, víctima de un accidente de tráfico.
«No daría nada por volver a caminar»

«No daría nada por volver a caminar»

La Unidad de Atención Psicológica a Víctimas de Tráfico destaca que algunos pacientes volverían a pasar por esa experiencia traumática «porque para ellos es un segundo despertar»

marta semitiel

Domingo, 20 de noviembre 2016, 07:52

Si pudiera dar marcha atrás sabiendo lo que sabe hoy, y pudiera elegir, ¿volvería a tener aquel accidente de tráfico?

No lo sé, la verdad es que no sabría qué decirte.

Su silla de ruedas se mueve por casa como liebre en el campo. Antonio Carbonell lleva más de 30 años viviendo sobre ella. Con 24 años y casi dos meses después de su matrimonio, Antonio sufrió una lipotimia sobre su moto que le llevó a impactar contra una roca. Su médula espinal se partió en el acto. No siente ni mueve dos tercios de su cuerpo, pero se declara feliz por completo y se considera un tipo con suerte: ''No me costó mucho adaptarme, es verdad, porque mi situación económica y social cuando tuve el accidente era buena y yo tenía mi propio negocio, que seguí llevando después del accidente''.

¿Qué daría por volver a caminar? Lo piensa unos instantes. ''Nada'', sentencia rotundo, con una sonrisa que le ilumina el rostro. ''Llevo más de la mitad de mi vida en esta silla, y ya no me une nada a aquel joven que era antes del accidente. Solo comparto con él mi número de DNI y mi nombre'', bromea. Gracias a su lesión medular, Antonio hizo cosas que, de haber continuado siendo la persona que era, no habría sido capaz de hacer: ''Es curioso, tuve que quedarme incapacitado para creer que era capaz de hacer ciertas cosas. Por ejemplo, sacarme una carrera''. Ahora es diplomado en Administración de Empresas y colabora como tesorero en varias organizaciones de lesionados medulares. Su parálisis no le impide ser el mejor ejemplo de superación y aceptación para los jóvenes de la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados Físicos (Aspaym), de la que es fundador en la Región.

En los nueve primeros meses del año se produjeron un total de 41 accidentes con víctimas mortales en la Región de Murcia, según informó la jefa provincial de Tráfico, Virginia Jerez, en declaraciones a los medios de comunicación. Más de la mitad de ellos fueron en vías interurbanas. Ya el pasado mes de agosto, la delegación provincial de la Dirección General de Tráfico destacó que la Región era la comunidad en la que más crecía la mortalidad en carretera, con un porcentaje de más del 88%. Pero la DGT no tiene datos actualizados de las personas que han sufrido un accidente en territorio murciano y han sobrevivido para contarlo: las víctimas.

«Volvería a tener aquel accidente, sin dudarlo»

Día de Reyes del 2008. José sale de una farmacia habitual de su barrio y coge el coche de vuelta a casa. En un cruce, otro vehículo se salta un stop y lo empotra contra una fachada. ''Lo único que me dio tiempo a ver cuando reventé la puerta fue que un señor salía con una bolsa de basura en la mano. De haber estado un metro más cerca, le habría matado. Después, el sonido prolongado de un pitido, mi cabeza contra el volante, y nada. Silencio''. Así relata su accidente de tráfico casi nueve años después. El daño físico, las secuelas, el tiempo de baja laboral, los efectos psicológicos; nada cambiaría la decisión de José Francisco Alcolea, presidente de la Asociación Pro-vida de Víctimas de Accidentes de Tráfico (Asprovict): ''Volvería a tener aquel accidente porque crecí como ser humano, me hizo ver la vida desde una perspectiva diferente y saber qué camino tengo que seguir. Sobre todo me dio la oportunidad de poder ayudar a los demás. Sí, sí volvería a tenerlo''.

Algunas víctimas de accidentes pasarían de nuevo por esa horrible experiencia ''porque para ellos ha sido una apertura de ojos, un segundo despertar, más allá de la gravedad del accidente que han sufrido, pero no le pasa a todo el mundo'', explica Iván Prieto, de la Unidad de Atención Psicológica a Víctimas de Tráfico. Él también fue una de ellas. Hace 16 años, Iván se estrelló consu moto contra el lateral de un coche que realizaba un cambio de sentido indebido en una carretera nacional: ''Se quedó cruzado en mitad de la calzada y me vi encerrado entre el coche de mi derecha, los dos que venían en sentido contrario y él, parado frente a mí. En milésimas de segundo tuve que decidir dónde estrellarme. Salí volando por encima de los coches y me quedé tirado en el suelo. Me operaron dos veces de ligamentos de la rodilla y me quitaron 60 centímetros de intestino delgado''.

A pesar de que aquel accidente marcase su carrera profesional, Iván tiene muy claro que, si pudiera elegir, no volvería a repetir aquel suceso traumático. ''Ganas mucho, valoras la vida de otra manera, es cierto, pero cada minuto de rehabilitación, las caras de sufrimiento de las personas que te visitan, el sentir que te mueres cada vez que te meten a quirófano... Yo no volvería a vivir esos momentos de angustia y de dolor'', explica.

«Te cambia la vida en un segundo»

Este domingo 20 de noviembre es el día mundial de víctimas como Antonio, José Francisco, Iván o los 139.000 heridos graves, no hospitalizados y muertos que los accidentes de tráfico han dejado en España en lo que va de año, según datos de la DGT. Los que sobreviven tienen que enfrentarse a la culpabilidad, la rabia, el perdón, la vergüenza, emociones de todo tipo que caen a la consciencia como la gran verdad que los tres protagonistas de esta historia descubrieron al tener sus accidentes: ''que la vida te cambia en un segundo''.

''En la mayoría de víctimas aparece culpabilidad, sean causantes del accidente o no'', destaca Iván, ''porque aunque hayan salvado a todos los ocupantes de su coche, siempre tienen la sensación de que podían haber hecho algo más para ocasionarles menos daño''. El segundo síntoma traumático es la rabia: ''No entienden por qué hay personas que conducen bajo los efectos del alcohol, las drogas, medio dormidos, de malas formas, en definitiva''. Pero lo que más les cuesta, según el psicólogo, es el perdón: ''Intentar perdonar a la persona que provoca la colisión es muy difícil, y a veces nunca llega a producirse ese perdón''.

Más allá del daño físico y económico, los accidentes de tráfico se presentan como una forma de aprendizaje a través del dolor. De esa ''resiliencia, que para mí significa resurgir de tus cenizas como el ave fénix'', sabe mucho el presidente de Asprovict. José Francisco señala como una de las necesidades principales de las víctimas ''el cariño, el acompañamiento, sentir que no están solas, que las tratan igual que siempre aunque estén amputadas o en silla de ruedas, y sobre todo, reconocimiento''.

«Seguir siempre adelante»

Tras pasar 11 meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, Antonio volvió a Murcia, a casa. ''Lo que más me costó fue enfrentarme a la gente, porque me daba vergüenza'', confiesa. ''Ahora ver a alguien en silla de ruedas es normal, pero hace 30 años era una rareza y la gente te miraba como un bicho raro por la calle. La gente no sabía cómo actuar conmigo, y a veces yo tampoco, claro. Algunos me trataban con cierto paternalismo, pero bueno, al final nos acostumbramos'', relata.

En muchas ocasiones, a las víctimas ''les cuesta reconocer que necesitan ayuda para seguir para volver al día a día'', destaca Iván, ''pero yo les animo a que pidan ayuda, porque todo se puede superar con esfuerzo y con ganas''. Tanto él como Antonio y José Francisco tienen claro que, después de un accidente, ''lo más importante es seguir adelante, siempre, porque esta vida es la única que tienes''.

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