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SERGIO GALLEGO
Sábado, 31 de octubre 2009, 01:27
El empresario Andrés Aráez y su mujer María aún no creen haber despertado de la pesadilla que vivieron el pasado jueves en su propia casa cuando tres encapuchados les robaron, pegaron y agredieron gravemente en el garaje de su casa. «Pensaba que era un sueño del que iba a despertar», aseguraba él. Y es que los tres encapuchados, que incluso agredieron con un puñal al empresario alguaceño cerca del corazón -una herida que pudo causarle la muerte- actuaron con rapidez y con mucha agresividad cuando se adentraron en la casa del matrimonio aprovechando que Aráez abría la puerta para aparcar su coche.
«Estaban esperándonos en la puerta y se escondieron detrás del coche. Nada más entrar en mi cochera nos sacaron del vehículo amenazándonos con un cuchillo en el cuello, tapándonos la boca para que no pudiéramos pedir ayuda y pegándonos indiscriminadamente. Nosotros no pusimos resistencia en nada de los que nos pidieron, pero ellos continuaban agrediéndonos», afirma el agredido.
Los agresores cerraron la puerta del garaje para que ningún vecino pudiera ver lo que sucedía y rápidamente se hicieron con el dinero que portaba el matrimonio, unos 2.000 euros.
«Parecían ser de origen árabe. A mi mujer la tenían en el suelo recibiendo golpes en la cabeza, en el cuerpo. A mí me tenían agarrado del cuello y con un gran puñal apuntando en el cuello. Repetían que nos iban a cortar las venas a pesar de que colaborábamos y de que yo intentaba explicar que las llaves se las habían perdido a ellos al registrarnos los bolsillos», aclara. Este hecho hizo que con un ligero movimiento, el agresor embistiera al empresario con su puñal y propinara una herida profunda a la altura del corazón. «Lo peor de todo es que mi mujer seguía recibiendo golpes mientras veía que yo me desangraba por el pecho».
Tras un posible aviso de un cuarto implicado, los asaltantes escaparon de la escena del robo. Fue entonces cuando Aráez se apresuró a avisar a sus hijos para que les socorrieran. «Este hecho pone de manifiesto la falta de seguridad que estamos sufriendo en el municipio», exclama.
Al parecer algunos vecinos habían visto a varios sospechosos merodeando por la zona donde se encuentra la casa horas antes de que sucedieran los hechos.
Ambos implicados fueron trasladados al hospital Morales Meseguer. «Mi mujer tiene desfigurada toda la cara por los golpes y está bajo tratamiento para dormir, ya que ha sufrido un ataque de ansiedad, yo, a pesar de tener varias heridas, he tenido suerte».
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