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PEPA GARCÍA
Viernes, 7 de diciembre 2007, 01:40
Al servicio de restauración de la Comunidad ya le ha visitado los Reyes Magos. Las estrecheces que han sufrido durante más de quince años tallas e imágenes tan valiosas como el Cristo de la Misericordia -una imagen atribuida al jesuita Domingo Beltrán de Otazu y considerada la más antigua de las que procesiona en la Semana Santa murciana- han pasado por fin a la historia. La carga y descarga de los lienzos y esculturas más valiosos del patrimonio murciano a través de la angosta calle de Verónicas ha dejado de ser una actividad arriesgada para convertirse en una tarea simple y sin peligro.
Desde este diciembre, el equipo de restauradores y conservadores del Centro de Restauración de Verónicas disfrutan de unas instalaciones de lujo, un nuevo hospital desde el que reparar los estragos causados por el tiempo y la deficiente conservación en las piezas de arte, dotado con los más modernos medios de diagnóstico. Un edificio de nueva construcción, ubicado en el Polígono industrial Oeste y que cuadruplica el espacio de las instalaciones de la antigua iglesia de Verónicas. Los nueve funcionarios del centro y los entre 10 y 20 trabajadores contratados ocasionales que colaboran con el servicio de restauración, que dirige Paco López Soldevila, han pasado de tener 400 metros cuadrados a 1.800 para desempeñar con holgura y toda la tecnología necesaria su labor.
«El nuevo centro, completamente blindado y vigilado 24 horas, cuenta con un acceso de carga y descarga que evitará el show actual, tiene talleres, almacenes, archivo, laboratorio de química, carpintería, rayos X, cámara de barnizado, siete bancos de restauración, biblioteca, sala de prensa, sala de reuniones, despachos para todos los restauradores y el personal administrativo», repasa por encima José Miguel Noguera, director general de Bienes Culturales y Bellas Artes.
«Después de doce años peleando la necesidad de un centro, por fin lo hemos conseguido», constata orgulloso López Soldevila, para quien la diferencia entre trabajar en el antiguo Centro de Verónicas a trabajar en el actual Centro de Restauración de la Región de Murcia es «toda. El anterior local te limitaba evolucionar y avanzar en el campo de la restauración, porque no puedes disponer de equipos que ocupan un gran volumen», aclara López Soldevila, que recuerda que la máquina de reflectografía de la que disponían antes era de baja intensidad y que las radiografías de las tallas debían hacerlas en el hospital Virgen de la Arrixaca.
El nuevo edificio, que ya está siendo usado por los restauradores pero no se inaugurará hasta principios de 2008 -«cuando el presidente diga», puntualiza Noguera-, ha sido proyectado desde una perspectiva práctica. «A lo mejor no es el más bello del mundo, pero sí funcional», matiza el director del centro, que cuenta que para evitar fallos cometidos por otros colegas, su equipo ha visitado los centros de restauración de San Cugat, el Museo San Pío, el Instituto Valenciano de Restauración, La Cartuja y el Prado, y «aprovechando esa experiencia, lo hemos mejorado».
Técnicas no invasivas
Pero tan imprescindible para la labor de restauración que desde hace casi dos décadas desempeña el servicio de restauración de la Comunidad como las instalaciones y una tecnología de ultimísima generación es renovar la formación de los restauradores para estar a la última en todo tipo de procesos. Un esfuerzo necesario para estar a la altura de la maquinaria de la que hoy disponen. «Javier Bernal y yo hemos realizado durante un año un curso para ser supervisores y operadores de instalaciones radiactivas», comenta Paco López Soldevila, título que les permite manejar con todas las garantías la nueva joya del Centro de Restauración de la Región de Murcia: la sala de rayos X, «la gran apuesta».
Totalmente emplomada y aislada, esta sala permitirá al servicio de restauración utilizar en su trabajo la reflectografía -para ver las capas subyacentes en las obras a restaurar-, los rayos X, la endoscopia y la fotografía. «La finalidad de toda la maquinaria es evitar procesos invasivos. Esto va a la par que la medicina, cuanta mejor maquinaria tengas, menos invasiva y traumática es la intervención», analiza del director del centro.
Otra de las ventajas indiscutibles de este centro es que cuenta con una cámara de barnizado, dotada con un sistema que aspira los vapores químicos de los barnices, hasta ahora liberados en pleno centro de la ciudad y con las consiguientes molestias para los vendedores del mercado de Verónicas. Asimismo, cada uno de los siete bancos de restauración está dotado de su respectiva trompa de elefante, una suerte de aspiradora que se encarga de evacuar los agentes químicos empleados en las tareas de restauración de las obras; y toda la zona de talleres está adecuadamente climatizada para mantener tanto una temperatura como una humedad constante para evitar daños en las obras de arte.
La carpintería, ubicada en una sala totalmente aislada, permitirá a los restauradores cortar madera, preparar bastidores o hacer tallas, sin que el serrín perturbe el trabajo del resto del equipo. Para mejorar su trabajo, el nuevo centro cuenta con un laboratorio químico, esencial para analizar los pigmentos y aglutinantes de la obra objeto de restauración, un análisis que permite conocer la época en que fue realizada la obra, así como los agentes químicos que pueden emplear en la restauración sin causar daños en la obra.
Además, el Centro de Restauración de la Región de Murcia cuenta con otros avances como una instalación de aire comprimido que permite que las herramientas (destornilladores, grapadoras, taladradoras...) sean neumáticas, en vez de eléctricas; un sistema de peines diseñado por los propios restauradores que apenas ocupa espacio y permite almacenar los cuadros mientras esperan pasar a los bancos de restauración; y unas mesas de trabajo fácilmente transportables y basculantes que permiten su almacenamiento en un espacio mucho más reducido.
Abierto a la sociedad
Además de las innovaciones tecnológicas y de lo espacioso del nuevo centro, estas instalaciones estarán abiertas al público. «La idea es permitir las visitas programadas, para que los ciudadanos sepan cómo se trabaja en el Centro de Restauración de la Región de Murcia», comenta Noguera; unas visitas que facilita el hecho de que exista una pasarela elevada, desde la que se tiene una perspectiva de todo el taller, y que gestionará el personal administrativo del centro.
Asimismo, con objeto de servir a los profesionales e investigadores del sector, el nuevo centro dispondrá de una biblioteca especializada en el campo de restauración -de la que antes carecía por falta de espacio-, en la que «vamos a poner a disposición el fruto de 20 años de trabajo», matiza López Soldevila; así como un archivo, debidamente climatizado, sobre los trabajos realizados.
La nueva sala de conferencias servirá, además de para presentar las obras ya restauradas, para realizar cursos, conferencias y talleres, tanto a cargo del equipo de restauración como de profesionales de prestigio, «como el curso que recientemente ofreció el restaurador italiano Carlo Lalli», aclara el director del centro.
«No se ha escatimado nada, todo es de primera calidad y era necesario que fuera en un polígono por la cuestión de la evacuación de gases tóxicos, el ruido de los equipos de ventilación y climatización y porque estos requieren un espacio grande. Además, los enlaces con Andalucía y otras zonas de España están muy a mano porque estamos al lado de la autovía», concluye Paco López Soldevila.
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